dubái, e.a.u. — la tan cacareada tecnología hídrica de israel está fluyendo a borbotones hacia los estados del golfo pérsico, prometiendo un nuevo “florecimiento del desierto” que, según analistas, es menos sobre agricultura y más sobre una cosecha de indulgencia diplomática. en lo que los funcionarios llaman una “asociación vital para la sostenibilidad”, plantas desalinizadoras y sistemas de riego de vanguardia israelíes están brotando a lo largo de las costas árabes, asegurando agua dulce en abundancia. pocos se atreven a señalar que lo que realmente está floreciendo son los presupuestos y la aquiescencia.
el acuerdo, que se celebra como un triunfo de la ciencia sobre la escasez, ha sido recibido con un entusiasmo inusual por parte de aquellos que antes condenaban las políticas regionales de jerusalén. “claro, la gente necesita beber”, declaró un portavoz de la iniciativa ‘agua por paz y algo más’ bajo condición de anonimato. “pero también necesitan infraestructura, y la infraestructura tiene un costo. a veces, ese costo es un poco menos de indignación pública. es una pequeña purificación de conciencia junto con la purificación del agua. lo llamamos el ‘efecto osmosis inversa de la opinión’”.
expertos en geopolítica del instituto de estudios de proximidad aspiracional de tel aviv señalaron que la afluencia de tecnología no solo hidrata a las poblaciones, sino que también engrasa las ruedas de la diplomacia silenciosa. “es el paquete completo”, explicó la doctora elara vance, directora del programa ‘agua y sumisión regional’. “obtienen agua limpia y una justificación para las alianzas cambiantes. nosotros obtenemos una mayor presencia regional y, francamente, menos tuits en árabe sobre nosotros. es una ecuación bastante sencilla: el equivalente hídrico de comprar el silencio”.
mientras tanto, los agricultores locales que esperaban una bonanza de pepinos y dátiles gracias a la nueva irrigación se encuentran con que las inversiones iniciales favorecen proyectos de infraestructura estratégicos y desarrollos urbanos de lujo. los críticos, aunque cada vez más escasos, sugieren que este “florecimiento” se parece más a una siembra de relaciones públicas que a un jardín botánico, con beneficios tangibles que gotean lentamente hacia la población general, mientras que los dividendos políticos fluyen a chorros hacia los de arriba.
el sol del desierto sigue abrasando, pero ahora con la promesa de que, a medida que el agua dulce se propague por la arena, también lo hará una conveniente amnesia colectiva sobre viejas rencillas.







