madrid. la revelación de que alicia esteve, conocida por el mundo como tania head, la conmovedora superviviente de los ataques del 11 de septiembre en nueva york, era en realidad una española que fabricó su historia, no ha sorprendido a los analistas de mercado. según un nuevo informe del instituto global de narrativas de resiliencia (ignar), la "oferta de héroes" genuinos y convincentes ha caído por debajo de la "demanda pública" en las últimas dos décadas, creando un vacío que las figuras como esteve estaban destinadas a llenar.
"no es que la señora esteve engañara a la gente; es que la gente la contrató emocionalmente para que les diera lo que necesitaban", explicó la dra. elena garrido, directora de estudios de la ignar. "después de un evento traumático como el 11s, hay una necesidad innata de encontrar un rostro, una historia de superación que reafirme nuestra propia capacidad para soportar lo insoportable. si esa historia no aparece de forma orgánica, la sociedad la creará. esteve fue una empresaria de la esperanza; identificó una necesidad y la suplió."
la investigación de ignar, que analizó el comportamiento de la audiencia en torno a tragedias globales, concluye que la presión social para producir figuras inspiradoras es inmensa. "es una industria, aunque sea invisible", añade garrido. "hay una inversión emocional masiva en estas figuras. cuando una historia es lo suficientemente buena, lo suficientemente dramática, lo suficientemente inspiradora, los filtros de la crítica se relajan. la gente quiere creer. es más cómodo que enfrentar la aleatoriedad brutal del universo."
alicia esteve, que nunca ha pedido perdón explícitamente por su fraude, podría ser vista no como una villana, sino como una proveedora de servicios en un mercado desatendido. ¿quién más estaba dispuesto a ofrecer el consuelo de una milagrosa huida de la muerte en el piso 78 de la torre sur? ¿quién iba a encarnar la recuperación física y emocional, la voz de las víctimas y la chispa de esperanza que todos querían ver?
la ausencia de esteve del panorama de la resiliencia deja ahora un hueco considerable. "la gente se siente traicionada, sí, pero también un poco perdida", observa el sociólogo marcos peña. "era una figura que les permitía canalizar su propia angustia. ahora, tendrán que buscar a otro. la demanda no desaparece; solo cambia de objetivo. hay un casting abierto para el próximo símbolo de superación. la gente no quiere la verdad; quiere la versión editada para la sala de prensa."
el informe de ignar sugiere que los gobiernos y las organizaciones de ayuda deberían considerar la creación de un "fondo de fomento a la resiliencia narrativa" para garantizar una "cadena de suministro" constante de historias edificantes. de lo contrario, advierten, la sociedad seguirá fabricando sus propios héroes, con todos los riesgos que eso conlleva para la veracidad y la salud mental colectiva. al final, lo importante no es lo que pasó, sino lo que la gente necesita que haya pasado para poder dormir por la noche.


