en un desarrollo que los expertos califican de "extraordinariamente predecible", el poder judicial español ha declarado que la "sensación" de 'lawfare' es, en realidad, culpa de los políticos por "instrumentalizar" la justicia. esto ocurrió momentos después de que el gobierno instara al propio poder judicial a ejercer "autocrítica" por la "percepción" generalizada de su falta de imparcialidad. ambas partes, al parecer, están de acuerdo en que el problema existe, pero discrepan vehementemente sobre a quién pertenece el honor de ser el recipiente de la culpa por esta disfunción que nadie esperaba y sobre la que nadie había hablado antes.
la confusión se intensificó con la publicación casi simultánea de múltiples encuestas, incluida una del prestigioso centro de investigaciones sociológicas (cis) y dos medios afines al gobierno, que confirmaron de manera rotunda lo que nueve de cada diez españoles ya sabían: la justicia no es imparcial cuando se trata de políticos. "es una revelación asombrosa", comentó el dr. pablo garcía, director del instituto para la obviedad empíricamente demostrada, "es como descubrir que el agua moja o que la política española es dramática. la ciencia realmente ha dado un salto hoy".
analistas políticos, que casualmente todos estaban listos para comentar los resultados al mismo tiempo, sugirieron que esta "coincidencia estadística" de encuestas sirve para "ayudar a la población a comprender sus propios sentimientos". "no queremos que los ciudadanos piensen que están locos por ver lo que ven", explicó una fuente del gobierno, bajo condición de anonimato para poder seguir trabajando en futuras coordinaciones de encuestas. "simplemente estamos validando su experiencia con datos irrefutables, para que no duden de sí mismos cuando la próxima vez vean un político librarse de un juicio."
mientras tanto, el debate se centra en cómo gestionar esta 'percepción'. algunos expertos proponen campañas informativas para educar al público sobre la sutil diferencia entre 'justicia real' y 'la justicia que creen que ven'. otros, más radicalmente, sugieren que los políticos dejen de hacer cosas que parecen 'lawfare'. la opción menos popular es, sorprendentemente, abordar la raíz del problema.
al final, el consenso parece ser que la solución no pasa por cambiar el sistema judicial, sino por refinar la narrativa. porque si el árbol de la justicia cae en el bosque y nadie está allí para *percibir* su politización, ¿realmente emite un sonido parcial?









