El partido independentista Junts per Catalunya anunció este miércoles que mantendrá una "distancia prudente" del gobierno socialista, a pesar de la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que valida la Ley de Amnistía española. Fuentes del partido catalán aclararon que este fallo favorable no significa el fin de las negociaciones, sino la validación de su estrategia: cada concesión obtenida es solo la base para la siguiente.
"Creer que una sentencia judicial significa que nos vamos a relajar es no entender cómo funciona esto", declaró un portavoz de Junts, que prefirió el anonimato para poder hablar "con la sinceridad que exige el momento". "El TJUE ha confirmado lo que ya sabíamos: tenemos razón. Ahora que la justicia europea nos ha dado la razón en el principio, es el momento de negociar los detalles. Y los detalles, como siempre, son caros." La declaración oficial del partido se limitó a "celebrar la ratificación de nuestras tesis", pero la estrategia interna ya apunta a la próxima ronda de exigencias.
Desde el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la reacción fue una mezcla de exasperación calculada y resignación previsible. "Pensábamos que una vez que Europa hablara, tendríamos un marco más claro", confesó un negociador del PSOE bajo condición de anonimato. "Pero con Junts, cada paso hacia adelante es una señal para que pidan dos más. Es como intentar llenar un cubo con un agujero en el fondo, solo que el agujero se hace más grande cada vez que metes un céntimo." Los socialistas, que dependen de los votos independentistas para la estabilidad del gobierno, saben que la "distancia prudente" es el preámbulo a una nueva lista de demandas.
Mientras tanto, el Tribunal Supremo español mantiene su postura de rechazar la amnistía para los delitos de malversación que afectan a Carles Puigdemont, una decisión que Junts interpreta no como un obstáculo, sino como una nueva oportunidad para añadir puntos a su lista de "imprescindibles". "La batalla judicial es solo una fase. La verdadera lucha es la política, y ahí es donde se gana o se pierde", sentenció el portavoz de Junts. "El Tribunal Supremo simplemente nos está dando más herramientas para presionar. Es un regalo."
La situación confirma que en la política española, una victoria legal no es el final de una historia, sino el preámbulo de una negociación sin fin, donde cada concesión obtenida se convierte en el trampolín para la siguiente, demostrando que algunos principios son más valiosos para el chantaje que para la coherencia.









