londres.— harrods, el templo del consumo de élite, ha anunciado la apertura de su departamento de juguetes “sin género”, una innovación que promete liberar a los niños de los rígidos estereotipos sociales y, de paso, a los padres de una parte sustancial de su herencia.

lejos de simplemente quitar las etiquetas de “niño” y “niña”, la tienda ha optado por una deconstrucción radical del concepto de juguete. el nuevo surtido incluye piezas maestras del minimalismo infantil: bloques de madera de nogal orgánico, pigmentados con tintes vegetales en tonos tierra monocromáticos; kits de exploración sensorial con arena reciclada de dunas protegidas; y una serie de “elementos no-estructurados para el juego de posibilidades infinitas” que parecen, sospechosamente, rocas pulidas.

“nuestro objetivo no es solo eliminar el rosa y el azul”, explicó el dr. elijah thornwood, director de innovación conceptual de harrods, en una rueda de prensa donde las burbujas de champán eran de origen sostenible. “buscamos ir más allá, ofreciendo a la próxima generación herramientas que fomenten una autoexploración sin prejuicios, una apreciación por la forma abstracta y una profunda comprensión de que la alegría, si no se gana a través del esfuerzo interpretativo, carece de valor educativo. todo ello, por supuesto, envuelto en materiales cuya huella de carbono es tan minúscula como el interés de un niño de cinco años en la economía circular”.

la iniciativa es vista por expertos en marketing como un golpe maestro para capturar el nicho de padres adinerados que, agotados por la presión de ser perfectos, buscan desesperadamente cualquier producto que les valide como “iluminados”. los juguetes, con sus etiquetas de diseño y sus certificados de origen ético, no solo liberan al niño de las expectativas de género, sino que también liberan al padre de la incómoda pregunta sobre si está invirtiendo lo suficiente en la neurodiversidad emergente de su retoño. si el juguete cuesta más que la matrícula universitaria, debe ser bueno.

una madre, que prefirió el anonimato para proteger su tarjeta de crédito, comentó: “mi hija pidió una muñeca, de esas que parecen bebés. le trajimos esta ‘figura humanoide no binaria de expresión fluida’ hecha de fieltro prensado y semillas de lino. todavía no está segura de si es para abrazar o para contemplar, pero en casa del terapeuta nos dijeron que es excelente para desarrollar la resiliencia ante la ambigüedad”.

al final, harrods no está vendiendo juguetes; está vendiendo absolution. está vendiendo la tranquilidad de saber que, no importa cuánto cuesten, tus hijos crecerán libres de estereotipos, aunque estén aburridos hasta las lágrimas. después de todo, la identidad personal es un lujo que pocos pueden permitirse de forma gratuita.