La Agencia Internacional de Energía (AIE) emitió hoy una sombría advertencia, declarando que la economía global enfrenta una "grave amenaza" debido a una crisis energética causada por la guerra en Irán. El anuncio tomó por sorpresa a analistas, mercados de futuros y, aparentemente, al propio Irán, que hasta el cierre de esta edición no había registrado ningún conflicto de la magnitud suficiente para desatar una crisis energética global que no fuese el que ya está ocurriendo en Ucrania, pero eso ya es pasado.

Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, presentó el informe con la seriedad de quien acaba de descubrir que el sol sale por el este. "Los datos son claros", afirmó Birol, "la escalada del conflicto en Irán está estrangulando los suministros de energía a un ritmo alarmante. Nuestros modelos predictivos muestran que, si no se resuelve esta guerra... en Irán... la situación empeorará drásticamente. Necesitamos actuar ya contra esta guerra que, por cierto, nadie más parece haber notado". La agencia no especificó qué conflicto en particular era el responsable, solo que era uno en Irán, y que era "grave".

En Teherán, los funcionarios del gobierno mostraron una mezcla de confusión y cautela. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, bajo condición de anonimato para evitar ser arrastrado a la guerra que supuestamente ya estaban librando, comentó: "Estamos al tanto de informes sobre una 'guerra en Irán' que amenaza la economía mundial. Hemos revisado nuestros registros, bases militares, noticias locales e incluso grupos de WhatsApp de vecinos. No hemos encontrado ninguna guerra nueva. Si la AIE tiene información sobre una agresión a gran escala en nuestro territorio que nosotros desconocemos, les agradeceríamos que nos lo hicieran saber. O si se refieren a las sanciones, siempre han estado ahí. Si se refieren a Ucrania, deberían decirlo. Esto es muy incómodo".

Mientras tanto, los mercados energéticos reaccionaron con un encogimiento de hombros colectivo. Los precios del petróleo subieron, por supuesto, porque la palabra "guerra" sigue siendo la clave maestra universal para justificar cualquier aumento. La advertencia de la AIE, aunque fundamentada en un conflicto fantasma, sirvió para recordar a todos que la economía global siempre está a una noticia mal atribuida de distancia de la catástrofe. La verdadera amenaza, según algunos analistas cínicos, no es una guerra específica, sino la capacidad infinita de los medios de comunicación para encontrar una nueva para culpar.

Al cierre de esta edición, las potencias mundiales seguían sin emitir condenas o resoluciones sobre la misteriosa guerra en Irán. Ni siquiera los observadores de la ONU habían movido sus tiendas de campaña. Parece que la economía mundial está en "grave amenaza" no por lo que realmente está pasando, sino por la última narrativa conveniente que se le puede atribuir, siempre y cuando suene lo suficientemente catastrófica. La única guerra en curso en Irán, al parecer, es la de la AIE contra la precisión geográfica.