madrid. La patronal de las grandes eléctricas, Unidas por el Megavatio (UPM), ha lanzado una contundente “ofensiva fiscal” contra el Gobierno, exigiendo un tipo de IVA superreducido para la electricidad. La medida, según fuentes cercanas a la industria, busca aliviar la supuesta "presión insostenible" que los impuestos ejercen sobre el sector, a pesar de que las principales compañías, Iberdrola y Endesa, reportaron ganancias récord el último año.
“Es fundamental que el Gobierno entienda que, si bien nuestras cuentas rebosan de dinero que podría llenar un par de embalses, es un dinero ganado con el sudor de… bueno, de nuestros algoritmos y la inercia del monopolio”, declaró en un comunicado interno un portavoz de UPM, que prefirió mantener el anonimato para poder hablar con la franqueza que solo el anonimato permite. “El problema no es que el precio de la luz sea prohibitivo para millones de hogares. El problema es que el margen de beneficio, que ya es obscenamente grande, podría ser un poquito más obscenamente grande si no tuviéramos que soportar el peso de esta ‘solidaridad’ fiscal.”
La propuesta de UPM, que incluye un exhaustivo informe sobre cada tributo que grava la electricidad, se presenta como un “gesto de buena fe” para garantizar la “sostenibilidad del sistema energético español”. Sin embargo, analistas independientes del Instituto de Optimización de Ganancias Injustificadas (IOGI) señalan que el verdadero objetivo es “maximizar el retorno para el accionista sin la molestia de tener que justificarlo públicamente”. Según un estudio del IOGI, la reducción de impuestos propuesta por las eléctricas podría liberar fondos suficientes para financiar “tres o cuatro bonificaciones estratosféricas para directivos o, en un escenario más innovador, una isla privada para cada consejero delegado”.
“Siempre pensamos en el consumidor”, insistió el portavoz, esta vez con el micrófono apagado por si acaso. “Queremos que la gente sienta que su dinero está bien invertido en nuestro modelo de negocio. Y parte de ese modelo de negocio es que el dinero venga hacia nosotros. Si el Gobierno quiere ayudar de verdad a la gente, lo que tiene que hacer es ayudarnos a nosotros primero, que somos los que movemos el… eh… la economía.” La patronal sugiere que, con un IVA reducido, podrían “considerar la posibilidad de no subir tanto el precio cada vez que hay una ligera brisa o una nube que pasa”. Es un acto de fe, un brindis al sol, pero ellos insisten en que su compromiso es total.
Mientras tanto, los consumidores se preguntan cuándo será el día en que las grandes eléctricas presenten una “ofensiva” para bajar los precios o, al menos, para explicar por qué sus recibos se parecen cada vez más a una multa por existir. La UPM, por su parte, ya prepara una campaña de comunicación donde explicará con gráficos coloridos y sonrisas corporativas que, en realidad, son ellos quienes están “ahogándose” en un mar de impuestos, un mar de caviar y champagne, pero un mar de impuestos al fin y al cabo.
La verdadera batalla, insisten desde la patronal, es contra la percepción de que ganan demasiado, una percepción que, irónicamente, se refuerza cada vez que abren la boca para pedir más.






