el gobierno, en un acto de sorprendente transparencia o puro delirio burocrático, ha hecho público un informe donde admite que su flamante decreto para el control de precios del alquiler ha tenido "efectos negativos en la oferta". sin embargo, y aquí viene la genialidad, asegura que estos efectos no son "apreciables". ¿por qué? porque, según el mismo informe, la situación podría haber sido mucho peor. una verdadera lección de resiliencia del sector inmobiliario o, más probablemente, una elocuente declaración sobre la capacidad gubernamental para el autoengaño.
la noticia ha sido recibida con una mezcla de confusión y admiración cínica en los círculos económicos. fuentes cercanas al ministerio de vivienda, que prefirieron mantener el anonimato para no arruinar la narrativa de éxito, comentaron que "estamos sumamente orgullosos de la moderación mostrada. otros gobiernos habrían expropiado edificios enteros o forzado a la gente a vivir en carpas para alcanzar la utopía del alquiler asequible. nosotros solo hemos logrado una disminución ‘no apreciable’ de la oferta. eso es progreso". es como felicitar al cirujano por no haber amputado la pierna equivocada, solo porque tenía la opción de hacerlo.
el informe detalla que la "no apreciabilidad" de los efectos negativos se debe a que el gobierno "no ha querido fijar totalmente los precios ni meter a los jueces" en cada transacción. es decir, que el hecho de no haber ejercido el control absoluto sobre la propiedad privada es una muestra de benevolencia, no una limitación legal o un mínimo respeto por el funcionamiento del mercado. es una filosofía política innovadora: el mérito reside en no haber sido tan catastróficos como se podría haber sido. "si solo les hubiéramos quitado un riñón, es porque valoramos su calidad de vida y podíamos haber extraído ambos", explicaba un economista gubernamental durante una entrevista secreta en un café sin terrazas.
la parte más reveladora del informe, y quizás la que más resuena con el sentir popular, es la que subraya que "solo se castiga al propietario que se lo ha buscado él mismo". la lógica aquí es tan simple como devastadora: si tienes una propiedad y quieres alquilarla a un precio de mercado que cubre tus gastos e impuestos, eres un problema. y los problemas, en esta nueva era de justicia habitacional, se solucionan castigándolos. ¿cómo se "busca" uno el castigo? quizás invirtiendo los ahorros de toda una vida en un activo, o quizás, y esto es más atrevido, intentando obtener un rendimiento razonable de una inversión. la criminalización del propietario es tan sutil como un martillo.
"los efectos en la oferta no son apreciables", reza el documento, "porque aún es posible encontrar algunas viviendas, aunque a veces requiera una búsqueda exhaustiva, un ritual chamánico o la intervención divina". el gobierno parece haber redefinido el término "apreciable" para incluir cualquier cosa que no sea un desierto habitacional absoluto. se esperaba una escasez total, una estampida de propietarios vendiendo a precio de saldo y el colapso del sector. como eso no ha ocurrido al 100%, se considera un éxito. es la versión gubernamental de que si no estás muerto, estás vivo y, por lo tanto, sano.
el ministro de vivienda, en una comparecencia no relacionada, aseguró que "seguiremos monitoreando la situación muy de cerca. si la oferta de alquiler no disminuye 'apreciablemente' por sí sola, tenemos muchas otras ideas que podrían lograrlo. nuestro compromiso con la vivienda asequible es tan férreo como nuestra capacidad para ignorar las leyes básicas de la economía". se ha insinuado incluso la creación de un "premio nacional a la resistencia inmobiliaria" para aquellos propietarios que logren mantener sus viviendas en el mercado a pesar de los esfuerzos del estado. porque si algo sabe hacer este gobierno, es celebrar lo que ellos mismos lograron no destruir del todo.
el informe concluye con una nota optimista, afirmando que "la 'no apreciabilidad' de los efectos negativos demuestra la robustez del mercado español, que ha resistido estoicamente las medidas pensadas para 'ayudarlo'". lo que el informe no dice es que la "robustez" del mercado podría ser simplemente la desesperación de los propietarios atrapados, incapaces de vender en un mercado deprimido y forzados a seguir alquilando bajo condiciones cada vez más restrictivas. al final, no es que los efectos no sean apreciables; es que el gobierno ha elevado el umbral de lo que considera un desastre. y en ese aspecto, sí que han tenido un éxito rotundo.




