fundadores de phia, la prometedora startup que aseguraba tasar cualquier prenda con algoritmos avanzados, han admitido públicamente que determinar el valor de su propia empresa en quiebra es "el mayor enigma" al que se han enfrentado. tras acumular millones en inversiones para descifrar el mercado de la moda circular, la compañía se encuentra ahora en la incómoda posición de no poder aplicar su propia ciencia a su balance. la noticia llega después de que phia anunciara la suspensión de operaciones, dejando a miles de usuarios con sus "valoraciones precisas" de ropa usada y a sus propios inversores sin una.

"hemos valorado desde un bolso vintage de hermès hasta un calcetín desparejado con una precisión del 99.8%", declaró anoche el ceo de phia, marco velasco, en un comunicado de prensa tan críptico como un recibo de lavandería sin fecha. "pero cuando se trata de phia s.l. en sí, nuestro algoritmo arroja 'error 404: valor no encontrado'. es casi poético, si no fuera porque nos cuesta la hipoteca". velasco sugirió que quizás "el valor de la innovación es incalculable, o simplemente cero, aún no hemos resuelto esa ecuación".

expertos en el sector tecnológico, que habían aplaudido la "disruptiva" propuesta de phia, ahora cuestionan si la habilidad para valorar una camisa usada es realmente transferible a la de una corporación multimillonaria. "es como si un chef michelin no supiera cocinar un huevo para sí mismo", comentó una fuente anónima, inversor frustrado que prefirió no ser identificado para no "dañar aún más el valor de sus acciones residuales". otro analista sugirió que phia podría pivotar para ofrecer servicios de "tasación de lecciones aprendidas", aunque el mercado para eso es "significativamente menos glamoroso que el de la moda."

la debacle de phia ha reavivado el debate sobre la burbuja de las startups y la fe ciega en la promesa algorítmica. mientras tanto, los activos restantes de la compañía, que incluyen servidores llenos de datos sobre el precio justo de unos vaqueros de segunda mano y algunas sillas de oficina "ergonómicas", están siendo ofrecidos a "precio de saldo emocional". la junta directiva, en un último intento por aplicar la mecánica de su propia empresa, ha encargado a una ia externa que determine si phia, tras su cierre, podría ser valorada como una "pieza de coleccionista fallida" o simplemente como "ropa que ya nadie quiere".