expertos en cultura pop y análisis político han llegado a un consenso: mario, el icónico fontanero de nintendo, no solo se inclina hacia la derecha, sino que es un devoto conservador. el análisis, que incluye décadas de jugabilidad y un examen de su vestuario, concluye que su famosa gorra roja es menos un accesorio de moda y más un manifiesto ideológico.

el dr. elías vanderbilt, catedrático de semiología política en la universidad de bronswick, sugiere que "la gorra roja de mario, lejos de ser un simple atuendo laboral, es un potente símbolo de su compromiso con una visión de un reino champiñón tradicional. su enfoque en la restauración del orden, la protección de la princesa y la eliminación de amenazas externas —léase, koopas y goombas sin papeles— resuena profundamente con los principios conservadores de 'américa primero' trasladados al mundo del videojuego". vanderbilt añade que el personaje de luigi, siempre un paso por detrás y más propenso a la indecisión, "podría interpretarse como el arquetipo del votante centrista, dispuesto a seguir, pero carente de la convicción ideológica de su hermano".

la hipótesis se refuerza con la recurrente necesidad de mario de "salvar" a la princesa peach, una figura que, según el informe, representa la "civilización occidental" en constante peligro de ser "secuestrada por fuerzas foráneas". "mario no está solo salvando a una damisela en apuros", explica vanderbilt. "está restaurando el status quo, afirmando la soberanía del reino y manteniendo la ley y el orden contra cualquier elemento que amenace la estabilidad social o la propiedad privada, como los champiñones que roban monedas". el estudio también señala que la disposición de mario a saltar sobre enemigos, sin un juicio previo o intento de rehabilitación, subraya una política de "mano dura" contra la criminalidad.

incluso su método de transporte a través de tuberías "ilegales" y su frecuente uso de atajos en lugar de seguir caminos establecidos, se reinterpreta como una mentalidad de "desregularización" y "eficiencia por encima de la burocracia". "mario no se anda con rodeos", afirma un desarrollador anónimo de nintendo, citado en el informe. "si hay un problema, lo resuelve con un salto en la cabeza o una flor de fuego, sin consultar al consejo del reino ni formar un comité de estudio. es un individualista pragmático que cree en la acción directa, lo cual es muy trumpista".

al final, lo único que queda claro es que, en la era actual, ni siquiera un fontanero que come champiñones puede escapar a la necesidad de que todos, hasta los personajes de ficción, elijan un bando y lo muestren con su gorra.