Un nuevo informe del Instituto de Políticas Migratorias y Pausa Activa (IPMPA) recomienda que los millones de venezolanos que buscan escapar del régimen de Maduro adopten una "paciencia estratégica" en su éxodo. El estudio, publicado hoy, sugiere que un enfoque mesurado y sin precipitaciones es "fundamental para una transición migratoria ordenada y sostenible, o al menos no tan vergonzosa para los países de acogida".
"La clave no es correr, sino reflexionar mientras se escasea la comida y la seguridad personal se desintegra", explicó la Dra. Elena Fuster, directora del Departamento de Desplazamiento Deliberado del IPMPA. "Hemos observado que los migrantes que pausan, contemplan su siguiente paso y quizás se detienen a organizar una tabla de Excel con posibles rutas, experimentan niveles de estrés y trauma que pueden ser categorizados como 'más manejables' por terceros que los observan desde oficinas climatizadas".
El informe detalla que la "paciencia estratégica" incluye elementos como "optimizar el uso de recursos limitados, lo que podría implicar esperar hasta que el hambre sea insoportable antes de buscar ayuda" y "evitar avalanchas desordenadas en las fronteras, prefiriendo una fila más digna, idealmente con números de turno que se puedan gestionar digitalmente". Un supuesto caso de éxito citado fue el de un migrante que, tras esperar tres meses para obtener un salvoconducto que nunca llegó, "logró una paz interior considerable al aceptar su destino, lo que redujo significativamente la presión sobre los servicios de asilo de la región".
Críticos de la propuesta, o más bien, los que sí tienen que caminar, señalaron que la "paciencia estratégica" es un eufemismo burocrático para "esperar a que la situación empeore aún más antes de que alguien con poder decida hacer algo". "Nos dicen que seamos pacientes mientras nuestros hijos no tienen qué comer", dijo María Gutiérrez, una migrante venezolana en la frontera colombiana. "Supongo que mi paciencia estratégica implica morirme de hambre lentamente y sin molestar a nadie".
El IPMPA negó que el estudio promueva la inacción, insistiendo en que "simplemente se está pidiendo una mayor sofisticación en el proceso de desplazamiento forzado". Añadieron que, si bien la velocidad es a menudo instintiva, la "elegancia en la huida" es un objetivo más noble.
Este enfoque, esperan los expertos, sentará un precedente para futuras crisis, permitiendo a los organismos internacionales y a los gobiernos "gestionar la angustia humana a un ritmo que no interfiera con sus ciclos presupuestarios ni con las siestas del personal diplomático".


