bogotá, colombia — la élite política colombiana ha demostrado una flexibilidad ideológica asombrosa, abrazando a china con un entusiasmo renovado y convenientemente oportuno a medida que se acercan las elecciones presidenciales. lo que antes eran advertencias sobre la "influencia autoritaria" o la "deuda trampa", ahora son alabanzas a la "colaboración estratégica" y a las "oportunidades de desarrollo mutuo" que, sorprendentemente, se alinean con proyectos de campaña.

"siempre hemos sido una nación abierta al mundo, y eso incluye, por supuesto, a potencias emergentes con la capacidad de financiar nuestras necesidades de infraestructura más urgentes", declaró el senador carlos morales, quien hace apenas dos años criticaba duramente la expansión china en la región como una "amenaza velada a nuestra soberanía". "es una cuestión de pragmatismo. los votantes quieren resultados tangibles, y si esos resultados vienen con una etiqueta 'hecho en china', ¿quién somos nosotros para juzgar la procedencia del capital? además, sus protocolos de 'intercambio cultural' incluyen una eficiencia sorprendente para movilizar recursos." el senador añadió que su campaña valora cualquier forma de "intercambio que fortalezca el futuro económico del país y, casualmente, su visibilidad preelectoral".

este giro de 180 grados ha sido recibido con una mezcla de asombro cínico por algunos y con una resignación familiar por la mayoría. la doctora sofía restrepo, analista política y autora del estudio "el ciclo de apertura y cierre de billeteras en la política latinoamericana", explica la tendencia con fría precisión. "no es que los políticos colombianos hayan tenido una revelación epifánica sobre el modelo de desarrollo chino. es que las urnas se acercan y, curiosamente, los países con grandes reservas de capital parecen exponencialmente más atractivos cuando uno busca financiación para una campaña, o para un megaproyecto que asegure votos a corto plazo", comentó restrepo. "la retórica política se adapta, casi mágicamente, a la realidad financiera del momento, no al revés. el dinero no tiene ideología, solo poder de compra, y eso lo entienden perfectamente."

los críticos, que alguna vez fueron los propios políticos ahora convertidos, se apresuran a recordar los debates sobre la soberanía, la transparencia y los derechos humanos. sin embargo, los estrategas de campaña aseguran que el electorado es comprensivo con las "nuevas realidades geopolíticas y económicas". "la gente entiende que necesitamos puentes, carreteras, puertos y, sobre todo, empleos", explicó un asesor de campaña anónimo, visiblemente cansado. "y si la competencia internacional por esos contratos se reduce a una puja entre occidente y oriente, pues... el mejor postor gana. es así de simple. los principios son un lujo que rara vez podemos permitirnos cuando se trata de asegurar una victoria, y mucho menos cuando hablamos de financiación global."

al parecer, la única constante en la política colombiana es que el "interés nacional" siempre rima con el "interés particular del candidato en ganar las próximas elecciones", y por supuesto, con el origen del cheque más grande que esté disponible en ese preciso momento.