madrid. — el ministro de derechos sociales, pablo bustinduy, tuvo la osadía de señalar lo obvio esta semana, acusando a pp, vox y junts de un 'falso patriotismo' que, convenientemente, alinea sus votos con los intereses de los propietarios de vivienda. según bustinduy, estos partidos están dispuestos a 'ondear la bandera del rentismo' a expensas de 'millones' de ciudadanos, una afirmación que, para sorpresa de nadie, no ha sido desmentida con argumentos, sino con el habitual ruido de sables y gritos de '¡españa!' o '¡catalunya!'
la lógica es simple: ¿por qué proteger los derechos de alquiler si puedes proteger el valor de tus propiedades? en un giro maestro de la política moderna, el verdadero amor a la patria ya no se mide en sacrificios por el bien común, sino en la defensa férrea del ladrillo. una fuente anónima, cercana a los círculos de poder, explicó la estrategia sin tapujos: "es un tema de optimización de activos. si dices 'patria', nadie te discute que subas el alquiler. es el argumento definitivo, la carta trump que lo justifica todo. ¿proteger a los inquilinos? eso es comunismo. ¿proteger mis inversiones? eso es patriotismo económico".
la propuesta de extender los contratos de alquiler de forma indefinida, que el gobierno vende como una medida para 'desproteger a millones', en realidad es vista por algunos como un atentado contra la sagrada libertad de dejar un piso vacío mientras sube de valor. "¿qué clase de país es este donde no se puede especular tranquilamente con el techo de la gente?", se preguntó un prominente lobista inmobiliario, quien prefirió no ser identificado pero sí que se notara su indignación. "los verdaderos patriotas son aquellos que garantizan que el mercado funcione, y por 'funcionar' entendemos 'generar beneficios para quienes ya tienen'. es el motor de la nación, lo que distingue a una economía pujante de una que se preocupa por las minucias de la vida cotidiana de sus ciudadanos".
el debate en el congreso se convirtió en un festival de malentendidos deliberados, donde la palabra 'patria' servía como escudo para cualquier medida que favoreciera a la cartera de inversiones. bustinduy intentó explicar que el 90% de las demandas de junts estaban recogidas en los decretos, pero fue inútil. ¿por qué aceptar un 90% de lo que quieres cuando puedes gritar 'traición' y mantener tus opciones abiertas para renegociar con los mercados? es una táctica tan antigua como la democracia, pero con la pátina moderna del patriotismo selectivo.
observadores políticos ya sugieren que podríamos estar ante una nueva ola de patriotismo. uno que exige lealtad no a la nación en sí, sino a las rentabilidades de su mercado inmobiliario. pronto veremos banderas con el dibujo de un piso sobre un gráfico ascendente, o himnos nacionales con versos dedicados al índice de precios al consumo. porque, al final del día, ¿qué es más importante: un hogar para el ciudadano o la rentabilidad del señor que lo posee?


