Lo que comenzó como un noble gesto de reparación histórica, la ya tristemente célebre 'Ley de Nietos', se ha convertido, según fuentes extraoficiales y el pánico generalizado en ciertos corrillos, en la auténtica caja de Pandora del siglo XXI. El censo electoral español, hasta ahora un venerable tomo de apellidos conocidos, amenaza con transformarse en un árbol genealógico inabarcable, tan frondoso como la selva amazónica y con ramificaciones que llegan hasta el mismísimo origen del jamón serrano.

La alarma saltó cuando los registros de nuevas nacionalizaciones empezaron a crecer no de forma lineal, sino con la curva exponencial de un virus mutante o de la cantidad de mensajes sin leer en un grupo de WhatsApp familiar. De repente, millones de potenciales votantes, que hasta hace poco se contentaban con visitar España en agosto para comer paella, ahora exigen su derecho a decidir si la paella lleva guisantes. Se habla de una "trampa" urdida con la astucia de un mago y la previsión de un meteorólogo con bola de cristal, una conjura para 'diluir' el voto tradicional español, que hasta ahora se basaba en la dicotomía de dónde veraneaba uno, en la playa o en el pueblo.

"Esto no es una ley, ¡es un auténtico tsunami democrático!", exclamó con la voz temblorosa el Honorable Don Prudencio Rajadero, líder del Partido de la Moderación Extrema. "Pronto tendremos diputados que solo proponen leyes para reivindicar el apellido de la bisabuela o para declarar el 'cocido de garbanzos' patrimonio de la humanidad. ¡Es el fin de la política tal como la conocemos! ¡Ahora todo será un referéndum sobre la receta de la tortilla de patatas de la tía abuela!".

Desde el 'Centro de Estudios Retropatológicos del Voto', la eminente Dra. Filomena Garcilaso, experta en 'Genealogía Electoral Comparada', advirtió que "estamos ante la irrupción de una nueva fuerza política: el 'Voto Ancestral'. Ya no importarán las promesas sobre el futuro, sino sobre la reivindicación de pasados remotos, disputas familiares de principios del siglo XX y la restitución de honores perdidos hace tres generaciones. Las campañas se harán en las hemerotecas y los debates, en el Archivo Nacional".

Por su parte, la 'Asociación de Nietos Reivindicativos del Primer Grado de Parentesco' ha emitido un comunicado demandando que el horario de la siesta sea elevado a rango constitucional y que todos los documentos oficiales incluyan, obligatoriamente, el lugar de nacimiento de los ocho tatarabuelos. "Solo así se garantizará la verdadera representatividad en las urnas", declaró un portavoz, cuyo nombre completo, al parecer, incluía los apellidos de sus 16 bisabuelos y ocupaba un folio entero.