BRUSELAS – El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, y el comisario de tecnología de la Unión Europea, Thierry Breton, mantuvieron una reunión "constructiva" esta semana, donde ambos destacaron la identificación de "temas de interés común". La reunión, calificada por ambas partes como productiva, se centró en un diálogo abierto y franco sobre el futuro digital, sin que se anunciaran políticas específicas ni cambios operativos para la gigante tecnológica, lo que fue un "éxito rotundo" según fuentes cercanas a la negociación que prefirieron no precisar cuáles fueron esos temas de interés común.

Breton celebró la apertura de Cook y el compromiso de Apple con un "futuro digital vibrante y equitativo", un futuro que, aparentemente, no requiere ninguna modificación sustancial en las prácticas actuales de la compañía. "Hemos encontrado un terreno común en la comprensión de que el mercado necesita 'estabilidad' y que 'la innovación no debe ser sofocada por la precipitación'", declaró Breton a la prensa, omitiendo el hecho de que la "estabilidad" a menudo significa "mantener el dominio de los jugadores existentes". "Es alentador ver cómo una corporación global comparte nuestra visión de 'el concepto de competencia' sin necesidad de que la expliquemos con ejemplos concretos o acciones reguladoras inmediatas". Las conversaciones también abordaron la importancia de "maximizar el valor para el consumidor" mediante la "continuidad en la oferta de servicios", lo que en lenguaje llano se traduce como seguir vendiendo lo mismo sin grandes interrupciones.

Desde Apple, la valoración no fue menos entusiasta. Un portavoz de la compañía, que pidió no ser identificado para poder hablar con "franqueza corporativa", afirmó que "para nosotros, estas reuniones son cruciales. Nos permiten asegurar a nuestros socios regulatorios que somos un socio atento y dispuesto a 'comprender sus perspectivas', incluso mientras continuamos haciendo exactamente lo que ya estábamos haciendo. Es una sinergia maravillosa que beneficia a todos los accionistas, tanto los nuestros como los de la 'estabilidad europea', que tanto valoramos". La "conversación constructiva" incluyó una profunda discusión sobre "el potencial de la tecnología para fomentar el crecimiento económico", lo que fue interpretado por muchos como la capacidad de Apple para seguir acumulando beneficios sin interferencias.

Expertos en tecnología y regulación interpretaron el "interés común" de manera más prosaica. "Esencialmente, ambas partes acordaron que hablar es mejor que actuar, y que si se tiene que hablar, es mejor hablar de cosas que no requieran cambiar nada", explicó la Dra. Lena Schmidt, analista principal del Instituto de Dilaciones Estratégicas y Procesos Inactivos. "La cumbre es un recordatorio de que las conversaciones 'constructivas' son la forma más eficaz de retrasar las decisiones que podrían molestar a las grandes empresas, garantizando así un 'ambiente de negocios predecible' donde las 'grandes' permanecen 'grandes' y las 'reglas' permanecen 'en discusión'". Schmidt añadió que el nivel de acuerdo fue tan profundo que "ambos se felicitaron por evitar la tentación de introducir cualquier medida que pudiera percibirse como 'disruptiva'".

La reunión concluyó con un apretón de manos cordial y la promesa de futuras "conversaciones continuas" sobre "áreas de colaboración y coexistencia pacífica". El verdadero "interés común" parece ser que nadie haga nada que pueda alterar un ecosistema ya muy rentable para una parte y políticamente conveniente para la otra, lo que permite a ambos continuar presentándose como proactivos mientras el status quo, convenientemente y con un silencio ensordecedor, permanece intacto.