londres.— en un movimiento que ha sido calificado de "audazmente estratégico" por algunos y de "claramente un viernes" por otros, un comité parlamentario británico ha anunciado la formación de una nueva comisión. ¿su misión? desentrañar el misterioso y persistente fracaso del reino unido en el festival de la canción de eurovisión. mientras la nación enfrenta desafíos monumentales, desde una inflación galopante hasta una crisis energética sin precedentes, el parlamento ha decidido que es hora de abordar la verdadera herida que sangra en el alma británica: el puesto 25º.
la decisión surge tras décadas de resultados "desoladores" y "desconcertantes" que, según un portavoz de la comisión, "amenazan la moral colectiva de la nación tanto como la escasez de papel higiénico post-brexit". el doctor evelyn thornwick, autoproclamado 'estratega de la resiliencia cultural' y consultor gubernamental que fue "demasiado popular" en la escuela, testificó ante el comité, sugiriendo que "el problema no es la música, ni los cantantes, ni el vestuario de látex de lentejuelas. el problema es que, como nación, no entendemos la alegría. no la producimos de forma convincente. nuestros artistas suben al escenario con la misma energía con la que un burócrata lee las actas de una reunión. es un reflejo de nuestra profunda, inquebrantable y lamentablemente atractiva melancolía existencial".
la diputada gareth hughes, presidenta de la comisión y exconcursante de un reality de talentos donde quedó en 17º lugar, defendió la iniciativa con vehemencia. "algunos dirán que hay problemas más grandes", declaró hughes, mientras evitaba hábilmente la mirada de un reportero que intentaba preguntar sobre las listas de espera del nhs. "pero ¿qué es una nación sin su brillo? ¿sin su capacidad de proyectar una imagen vibrante al mundo, incluso si esa imagen es fabricada artificialmente y solo dura tres minutos con un cambio de luces? ¿qué es un presupuesto sin un buen despliegue de pirotecnia para distraer de la deuda nacional? no podemos ser líderes mundiales si nuestro 'douze points' es un chiste".
entre las propuestas que se barajan, la comisión contempla desde "campos de entrenamiento de alegría obligatorios" para futuros participantes, donde se les enseñaría a "sonreír con los ojos" y "apreciar los sintetizadores", hasta la posible creación de un "departamento de análisis de votos eurovisivos" con una sede secreta en bruselas para "comprender mejor la psicología del vecino envidioso". se rumorea que el ministerio de defensa incluso ha ofrecido un equipo de "expertos en camuflaje social" para ayudar a los candidatos a "parecer más europeos" durante la fase de votación, sin especificar si esto implica aprender a bailar polka o simplemente a disimular el té de las cinco.
mientras tanto, el pueblo británico, harto de un invierno de huelgas y facturas de energía, mira con una mezcla de desesperación y la familiar resignación a esta nueva cruzada. al menos, dicen algunos, no es otra votación sobre el brexit. lo más probable es que, al igual que todos los demás problemas del reino unido, el fracaso en eurovisión termine siendo la culpa de la ue, pero nadie se atreva a decirlo en voz alta para no ofender a los votantes restantes.


