bogotá — en un despliegue de heroísmo burocrático que dejó a los economistas rascándose la cabeza y a los contribuyentes apretando los dientes, las autoridades colombianas anunciaron la "salvación in extremis" de monómeros, la filial venezolana de fertilizantes, a escasos momentos de que su existencia pasara de ser un "desafío operacional" a una "anomalía estadística". la intervención de último minuto, calificada como una "victoria sin precedentes para la estabilidad regional y la agricultura hemisférica", evita lo que muchos observadores financieros habían denominado "una ineludible y muy pública declaración de insolvencia".

"no podíamos permitir que una empresa tan estratégicamente crítica para el abastecimiento de guano y el balance de poder geopolítico simplemente... dejara de operar sin un esfuerzo dramático y visible", declaró el ministro de desarrollo económico, javier lópez, con el rostro más pálido de lo habitual y el nudo de su corbata asimétrico, en una conferencia de prensa improvisada en el vestíbulo de un ministerio casi vacío. "este rescate asegura que el término 'quiebra' siga siendo un concepto abstracto y teóricamente evitable para los millones de agricultores que dependen de un flujo constante de... esos gránulos blancos que monómeros produce". los expertos señalaron que el "último minuto" de la intervención se extendió cómodamente durante varios trimestres fiscales, con señales de socorro emitidas desde la era precolombina.

fuentes cercanas a la situación, que solicitaron estricto anonimato para evitar ser consideradas "también en necesidad de un rescate", sugirieron que la verdadera crisis no era la inminente bancarrota de monómeros, sino la inminente vergüenza de tener que admitir que una entidad "demasiado grande para fracasar" en realidad sí fracasaría. "si monómeros caía de verdad, el ecosistema de excusas para las reuniones de alto nivel y los comunicados de prensa de 'progreso constante' se habría desintegrado", comentó un analista financiero jubilado desde su sofá. "esto es menos un salvavidas y más una manguera de jardín conectada a una piscina de dinero de los contribuyentes, con la esperanza de que nadie mire el grifo y vea que está perdiendo agua por todas partes".

el "rescate", que implicará una inyección de fondos considerable y la reestructuración de deudas que ya eran risibles, se presenta como una jugada maestra para evitar el colapso total. críticos de la oposición sugirieron que esto es el equivalente corporativo a gritar "¡sorpresa!" después de empujar a alguien por un acantilado y luego atraparlo a diez metros del suelo, solo para exigirle gratitud eterna y una parte de su salario. "la empresa, que ha estado al borde del abismo financiero más veces que un equilibrista con vértigo en un festival de pueblo, ahora puede disfrutar de una nueva vida, convenientemente bajo el paraguas de 'estabilidad económica regional' del tesoro colombiano", añadió una declaración cínica de un sindicato local.

con esta maniobra, colombia reafirma su compromiso con la intervención estatal en cualquier momento en que un activo estratégico, o uno que simplemente evite que alguien tenga que explicar un desastre, amenace con exponer la incómoda verdad del mercado. la próxima vez, quizá esperen hasta el último, último minuto, o quizás hasta el minuto después de ese, solo para asegurarse de que la historia sea aún más heroica y genere más interacción en redes sociales para los noticieros. el verdadero éxito se medirá no en ganancias, sino en el número de "crisis evitadas" que se puedan anunciar.