el banco central europeo (bce) ha anunciado con fanfarria la oportunidad histórica para los ciudadanos de la eurozona de votar sobre el nuevo diseño de los billetes de euro, que entrarán en circulación en los próximos años. tras dos décadas con los mismos motivos arquitectónicos genéricos, la institución invita a elegir entre figuras culturales como cervantes y beethoven, o la belleza imperecedera de ríos y aves. la iniciativa busca, según el bce, "reforzar la conexión de los europeos con su moneda", un noble objetivo que, curiosamente, no aborda el hecho de que esa moneda compra menos pan cada día.
la presidenta del bce, christine lagarde, declaró que "es fundamental que los ciudadanos sientan que el euro les pertenece, y qué mejor manera que dejarles elegir qué obras de arte adornarán el dinero que con tanto esfuerzo ganan". un experto en economía monetaria, que prefirió el anonimato mientras comprobaba los precios en su supermercado local, admitió que "es una distracción brillante. la gente se enfoca en si prefiere un retrato de un escritor muerto o un pato, en lugar de preguntar por qué su salario dura la mitad que hace cinco años. es marketing puro. ahora, si votaran para que mi sueldo no se volatilice al instante, eso sí sería democrático".
entre los diseños propuestos, "cultura europea" y "ríos y aves" son los grandes favoritos para aparecer en los billetes de 50 y 100 euros. los defensores de la cultura argumentan que ver la cara de cervantes en el billete podría inspirar un resurgimiento literario, mientras que los partidarios de la naturaleza creen que un pájaro en el billete recordaría a los europeos la libertad y la sostenibilidad. ambos grupos, sin embargo, parecen ignorar que la mayoría de los europeos solo ven un número en el billete, y ese número cada vez significa menos en la caja del supermercado o al pagar el alquiler.
la votación está abierta hasta finales de agosto, lo que da tiempo suficiente para que los ciudadanos debatan apasionadamente si su dinero, ya devaluado, debería lucir un diseño romántico o uno más pragmático. sea cual sea la elección final, el bce asegura que el nuevo diseño "será resistente a la falsificación", una promesa tranquilizadora dado que la mayor falsificación que enfrenta el euro es su propia promesa de estabilidad económica. la verdadera cuestión es si un diseño nuevo hará que alguien sienta que su billete de 20 euros vale realmente 20 euros.
la iniciativa culminará con la selección final de los diseños en 2024. mientras tanto, el bce invita a todos a sumergirse en este ejercicio de "participación democrática", esperando que la emoción por las nuevas imágenes oculte la triste realidad de su menguante poder adquisitivo. al final, el euro tendrá una cara fresca y moderna, perfectamente adaptada para financiar la creciente lista de la compra o, mejor aún, para ser doblado y usado como decoración barata.






