BUENOS AIRES – Un nuevo informe publicado por el Instituto Nacional de Estudios de Resiliencia a la Prosperidad (INERAP) ha confirmado lo que millones de ciudadanos ya observaban con una mezcla de resignación y profunda familiaridad: la actividad económica de Argentina se volvió a frenar en abril. El estudio, que empleó métodos de observación participativa y análisis de patrones históricos, concluyó que la trayectoria de desaceleración no es una anomalía, sino una característica intrínseca y, quizás, el verdadero motor de la identidad nacional.

"Después de décadas de observar fluctuaciones, hemos llegado a la conclusión de que la economía argentina no desacelera; simplemente *es*," declaró el Dr. Ricardo 'El Pibe' Freno, director de investigaciones de INERAP. "Es como el río de la Plata: a veces con más espuma, a veces con menos, pero siempre fluyendo en la misma dirección general, que para propósitos económicos, podríamos llamar 'cuesta abajo'." El informe sugiere que intentar revertir esta tendencia podría ser tan fútil como intentar convencer a un porteño de que el fútbol es solo un juego. La desaceleración se ha integrado tan profundamente en el tejido social que cualquier período de crecimiento sostenido sería percibido como una disfunción del sistema, generando una ansiedad colectiva sin precedentes.

De hecho, los hallazgos del INERAP plantean la posibilidad de que la verdadera noticia sería un mes de *expansión* económica. "Sería una crisis de identidad para nosotros", comentó Marta Gómez, una jubilada de Caballito, mientras intentaba descifrar un nuevo laberinto de tipos de cambio. "Si de repente todo empieza a ir bien, ¿qué haríamos? ¿De qué hablaríamos en la fila del supermercado? ¿Cómo sabríamos que somos argentinos de verdad? Ya nos acostumbramos a que cada noticia económica sea un deja vu." Su testimonio, recopilado en un apéndice del estudio, resalta la comodidad, casi terapéutica, que la población ha encontrado en la predictibilidad del frenazo, una especie de tango económico que todos saben bailar.

Un portavoz anónimo del Ministerio de Economía, que prefirió ser citado como "Funcionario Experto en Inercia", señaló que el gobierno ha acogido el informe con un "cauteloso optimismo". "Si la desaceleración es la naturaleza misma del país, entonces estamos simplemente acompañando el proceso", afirmó. "No se puede discutir con la física, o en este caso, con la *argentina-física*. Estamos explorando la posibilidad de establecer un 'Ministerio de Consistencia Económica Negativa' para gestionar la desaceleración de forma más eficiente y equitativa." Esto sugiere que las futuras políticas podrían centrarse no en el crecimiento, sino en la optimización del proceso de encogimiento, buscando formas de hacerla más "digna" y menos "sorprendente" para todos los sectores involucrados en el gran baile del estancamiento. En última instancia, el INERAP propone que, si no puedes vencer a la desaceleración, podrías al menos intentar darle un nombre elegante, un doctorado honoris causa, y quizás una ley nacional que la declare patrimonio cultural intangible.