las islas canarias han vuelto a demostrar su singular enfoque en la gestión de recursos humanos educativos, logrando la proeza de tener simultáneamente un 'overbooking' masivo de maestros aprobados en ciertas especialidades y decenas de plazas desiertas en secundaria. la consejería de educación anunció la adjudicación de 870 puestos, un número que disfraza la innovadora distribución de talento: una plétora de educadores para los más pequeños, y un desinterés casi absoluto por quienes ya saben argumentar y tienen acceso a tiktok.
el dr. ignacio prado, director del instituto para el estudio del estrés docente avanzado (ieseda), explicó la dicotomía: 'es perfectamente lógico. nadie entra en esto para lidiar con un chaval que te pregunta por qué debería aprender sobre los reyes visigodos si su único futuro es ser influencer de tiktok, o para mediar en la tercera bronca del día por un vapeador. la paciencia tiene un límite, y el sueldo también. es mucho más gratificante enseñar a un niño a pintar un sol amarillo que intentar convencer a un adolescente de que su teléfono no es su cerebro, o que el acoso no es una broma'. añadió una maestra de infantil que pidió anonimato: 'cuando tienes 25 niños de cinco años, al menos sabes que no te van a responder con sarcasmo sobre tu estilo de ropa'.
la consejería ha defendido el modelo como un 'ecosistema dinámico de libre mercado educativo', donde los maestros son 'agentes autónomos que optimizan su bienestar' y 'deciden libremente su destino profesional'. esta terminología, que sonaría a chiste en cualquier otra industria, aquí se aplica con la seriedad de un informe financiero. un portavoz del gobierno regional, que prefirió no ser identificado para 'mantener la integridad del proceso de evaluación continua', declaró que 'la no cobertura de plazas en secundaria es una señal de que el sistema se está autorregulando, eliminando aquellos puestos que no son suficientemente atractivos para el talento emergente'. esencialmente, el mercado ha hablado: los niños de tres años son una inversión segura, los de trece, un riesgo inasumible.
así, mientras las listas de espera para parvulario se estiran hasta 2026, los futuros genios de la física, la historia o las matemáticas de las islas canarias deberán conformarse con un aula sin maestro o, en el mejor de los casos, con uno que lleva una década esperando un traslado. la situación garantiza que los niños aprenderán sus vocales con dedicación y alegría inquebrantable, aunque nadie les enseñe por qué no deberían tatuarse la cara a los catorce, ni a diferenciar una fuente fiable de un hilo de twitter. después de todo, la educación es para los que aguantan.


