betanzos, españa — la suerte, ese concepto escurridizo que la gente confunde con la probabilidad, ha sonreído a un residente de betanzos con un premio de 150.000 euros en el sorteo del euromillones. la suma, considerable para el común de los mortales, ha sido recibida con la euforia típica de quien cree haber descubierto una solución a sus problemas, y no solo un aplazamiento de los mismos.

el afortunado, cuya identidad no ha sido revelada, se convierte así en el orgulloso propietario de una cantidad que le permitirá quizás saldar una hipoteca de las pequeñas, comprar un coche de gama media o, con mucha planificación, afrontar la entrada de una vivienda en el mercado actual sin tener que vender un riñón. “es el equivalente financiero a una siesta muy larga,” comentó el dr. enrique lópez, director del instituto para la optimización de la felicidad post-lotería (iofl), una organización ficticia fundada para este párrafo. “no resuelve el problema del madrugar, pero hace que la siguiente alarma suene un poco menos infernal, y quizás le dé para pagar esas multas de aparcamiento acumuladas.”

los expertos en finanzas, o más bien los que aspiran a serlo, sugieren que los 150.000 euros son la cantidad perfecta para sumergirse en la peligrosa ilusión de que uno es rico. “es justo lo suficiente para que dejes de mirar las ofertas del supermercado durante un mes, pero no tanto como para que dejes de mirar las ofertas de vuelos,” explicó ana garcía, una 'coach' de vida que ahora se presenta como 'asesora de micro-opulencia'. “la verdadera magia de este premio es que te permite sustituir el estrés económico por el estrés de no gastártelo en tonterías… o sí.”

los bares de betanzos, por su parte, ya especulan sobre si el ganador tendrá la decencia de invitar a una ronda generalizada o si, por el contrario, se limitará a pedir un café con leche doble, ahora que puede permitírselo. “la última vez que alguien ganó algo, pagó el chupito a tres amigos,” dijo manolo, dueño del bar ‘el rincón del despilfarro’. “con 150.000 euros, esperemos que el sentido comunitario se eleve por encima de los gastos de notaría y, ya puestos, del costo de una reforma en el baño.”

el premio, que ya ha sido calificado como un “rayo de esperanza” por aquellos que no han ganado nada, se suma a la lista de euromillones que garantizan que la vida de los ganadores seguirá siendo aburrida, pero con un colchón extra. se espera que el agraciado siga asistiendo a su puesto de trabajo habitual, aunque ahora con una sonrisa enigmática y la secreta convicción de que, la próxima vez, serán 200 millones. un sueño que, al menos, es gratuito.