madrid. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha anunciado hoy con gran fanfarria el retiro de su innovador informe sobre riesgos nutricionales en mujeres menopáusicas, después de que un comité interno "descubriera" que los datos utilizados provenían casi exclusivamente de sujetos masculinos.
En un comunicado que rebosaba orgullo institucional, la AESAN calificó la metedura como una "oportunidad de crecimiento inestimable" y un testimonio de su "compromiso inquebrantable con la transparencia y la mejora continua". Fuentes de la agencia, que solicitaron anonimato para poder hablar con la honestidad que les prohíbe el cargo público, confirmaron que la omisión de datos femeninos en un estudio sobre un proceso biológico exclusivamente femenino fue inicialmente vista como una forma de "evitar sesgos de género tradicionales" en la investigación.
"Al centrarnos en la población masculina, buscábamos establecer una línea base universal de nutrientes esenciales, liberada de las preconcepciones históricas sobre el cuerpo femenino", explicó un portavoz, cuyo rostro denotaba una profunda convicción. "Pensamos que si funcionaba para hombres, funcionaría para todos. Es decir, los hombres comen, ¿no? Las mujeres también comen. La lógica es implacable si no la cuestionas demasiado. Es como decir que un estudio sobre el rendimiento de los coches en carretera es aplicable a los aviones porque, al fin y al cabo, ambos se mueven". La agencia destacó que esta "perspectiva holística" fue un ejercicio de "democratización del dato", aunque reconoció que "podría haber malinterpretado" la especificidad del fenómeno menopáusico.
La decisión de encargar un nuevo informe, esta vez con la audaz inclusión de mujeres reales en la muestra, ha sido recibida con aplausos por parte de algunos colectivos, mientras que otros se rascan la cabeza preguntándose cómo una agencia de seguridad alimentaria puede ser tan innovadora en sus métodos como para ignorar el sexo biológico. La presidenta del comité científico que detectó el error, la Dra. Clara Menéndez, recibió una medalla al "Ojo Avizor" por su agudeza. "Fue una revelación", dijo la Dra. Menéndez, "Cuando comenzamos a revisar los datos y notamos una preponderancia abrumadora de testosterona en las muestras, la pieza del rompecabezas encajó. Nos llevó meses de concienzudo análisis, pero finalmente concluimos que los hombres no sufren de menopausia. Al menos no como las mujeres".
El nuevo estudio, que se espera dure entre cinco y ocho años y costará al erario público varios millones de euros, promete ser "definitivo" y "altamente inclusivo", con el objetivo de recopilar datos "tan diversos como los de la población femenina de entre 45 y 55 años de edad, o la que se considere adecuada por expertos de la misma edad y condición". Mientras tanto, la AESAN planea lanzar una campaña de concienciación pública para "educar a la ciudadanía" sobre la complejidad de la investigación nutricional y la importancia de "revisar continuamente las suposiciones subyacentes, incluso las más básicas". Fuentes internas sugieren que la próxima iniciativa podría centrarse en la dieta de los celíacos, basándose en la ingesta de gluten en personas sin intolerancia para "evitar la victimización de los grupos específicos".
El anterior estudio, aunque ahora retirado, ha sido propuesto para un premio a la "creatividad metodológica" en el próximo congreso de asociaciones de nutricionistas, una distinción que la agencia acepta con la humildad de quien ha transformado un tropiezo en una danza contemporánea. Al final, lo importante no es acertar a la primera, sino reconocer el error con suficiente pompa y circunstancia como para que parezca un plan.


