En un movimiento audaz que promete 'desmantelar barreras ideológicas' y 'modernizar la gestión migratoria', la administración del presidente ha anunciado una reinterpretación radical de lo que, hasta ahora, se entendía por 'santuario'. A partir de la semana pasada, iglesias, escuelas y otras zonas sensibles dejarán de ser esos 'anacrónicos refugios' para transformarse en lo que un portavoz gubernamental describió como 'espacios de interés operacional plenamente integrados en la cadena de valor de la seguridad nacional'.

La medida, celebrada por algunos como un 'golpe maestro a la burocracia moralista', elimina las directrices de 2011 que impedían detenciones en lugares sensibles. 'Es que el santuario... ¿qué significa eso hoy en día?', declaró a nuestro corresponsal el Subsecretario Adjunto para la Eficiencia Operacional, Bartholomew 'Bart' J. Simpson. '¿Un edificio con paredes de ladrillo y un coro de ángeles te exime de las leyes? ¡Por favor! Estamos en el siglo XXI. Necesitamos eficiencia, no poesía barata. Además, es un tema de neutralidad religiosa: ¿por qué debería un tipo que se esconde en una iglesia tener un trato preferente sobre otro que lo hace en un cine? Injusto, ¿verdad?'

Expertos en estrategia gubernamental, que pidieron anonimato por no querer ser asociados con 'ideas tan brillantes', sugieren que esta política abrirá 'nuevas y emocionantes avenidas' para la captura de inmigrantes. 'Piensen en ello', susurró uno. 'Ahora el agente no tiene que esperar en la calle. Puede entrar, disfrutar de un sermón o una obra de teatro escolar, y luego, con la bendición divina (o al menos, la administrativa), proceder con su trabajo. Es una sinergia perfecta entre lo espiritual y lo logístico. Se podría incluso considerar un servicio a la comunidad: les ahorramos el viaje a la estación de autobuses'.

La noticia ha sido recibida con una mezcla de 'comprensión profunda' por parte de ciertos sectores y 'murmullos de incomprensión' por parte de otros. Organizaciones de derechos humanos han expresado su 'profunda consternación', a lo que el Subsecretario Simpson respondió con un encogimiento de hombros en una rueda de prensa improvisada: 'Consternación es no encontrar sitio para aparcar. Esto es simplemente optimizar. De hecho, estamos pensando en renombrar los centros de detención como 'Centros de Aclimatación al Nuevo Entorno Legal', y los lugares de culto, 'Puntos de Servicio Integrado'. Un win-win para todos, ¿no les parece?'

Mientras tanto, se espera que el primer 'Centro de Servicio Migratorio Express' en una capilla de pueblo abra sus puertas (y sus libros de registro) la próxima semana, prometiendo 'una experiencia de detención más cercana a Dios y a la Constitución'. La promesa: 'Menos burocracia, más eficiencia, y quizá, una pequeña oración antes de la deportación'.